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III.- ¿Sueño?

Una gran explosión causo alboroto en el pequeño pueblo de Sajoht, la gente comenzó a salir de sus hogares para ver lo que sucedía. Una gran cantidad de humo y polvo se levantaba en un lugar cercano del pueblo.

Una chica de unos 17 años se acerco al lugar donde ocurrió la explosión, y vio que había un gran cráter. El cráter era hondo, de unos 15 metros de profundidad, la personas se comenzaron a reunir alrededor de dicho lugar para poder observar lo que había pasado, en eso se comenzó a sentir un temblor, primero suave, luego mas fuerte. Los que estaban lejos del cráter comenzaron a gritar diciendo a los demás que se alejen, pero la chica que se había acercado primero se quedo mirando, algo le decía que no se moviera del cráter.

– Margaret, aléjate de ahí que te puedes caer, grito una señora
– Aléjense ustedes, respondió ella.
– Acaso estas loca, volvió a gritar la señora, no te quedes ahí parada, ven con nosotros.
– Algo malo va a empezar en este momento, por favor aléjense…

En eso, una voz de tono áspera hablo detrás de ella:

– Hola Margaret, ¿Nos estabas esperando?

Margaret se sobresalto, la habían tomado por sorpresa. Volteo lentamente y vio la figura de un hombre, que le era muy familiar, era alto, blanco, de unos ojos amarillos penetrantes.

– ¿Te quedaras callada Margaret?, prosiguió hablando el hombre, no me digas que no te acuerdas de tu hermano.
– Ca-Carlos, tartamudeo Margaret. Pensé que…
– Pensaste que nunca me volverías a ver, querida hermana, respondió el hombre con un tono de sarcasmo en su voz.

Margaret se quedo nuevamente callada. No entendía lo que estaba pasando, su hermano Carlos había muerto hace dos años. Estaba segura, porque él murió en sus brazos. Él murió tratando de salvarla…

– tú no eres Carlos, respondió Margaret con una voz firme.
– Claro que lo soy, pequeña hermanita, soy Carlos, pero no el Carlos que conociste, ahora soy alguien con poder de hacer lo que sea, y he venido por ti, por que yo se que eres una Énkeli.

Toda la gente del pueblo se quedo callada, no entendían que pasaba; miraban a Margaret y miraban al hombre, que sin lugar a dudas era el hermano de ella, que había muerto hace ya dos años.

– ¿Cómo sabes que soy un Énkeli? Pregunto Margaret un poco confusa.
– Quieres saberlo… pues te lo diré, ya que dentro de unos momentos estarás muerta y no importara.

Yo ya pelee contigo, Énkeli Life (Ángel de la vida), hace mas de mil años peleamos, cuando nosotros encontramos la piedra Rebite, comenzó a hablar Carlos, y obtuvimos cuerpo propio, comenzamos una guerra para acabar con su mundo; y así poder reinar nosotros, los Demons.

En esa guerra te conocí, Énkeli Life, tú casi logras matarme, sino fuera por que logre huir a tiempo, o es que acaso no te acuerdas. ¿Acaso no recuerdas que tú eras la líder de la segunda revolución, la que logro derrotarnos con ayuda de tus amigos, y así encerrarnos de nuevo?

Margaret se que pensando… tenia razón, pero porque no se acordaba bien de lo que él le estaba contando… acaso un Énkeli perdía la memoria cada vez que entraba en otro cuerpo… Ella sabia que era un Énkeli, sabía que era un ángel, pero no sabia nada mas… no sabía su misión, o que es lo que tenia que hacer.

– Y como se que lo que me dices es verdad, replico Margaret.
– Pues si quieres créeme, solo te digo esto, porque será lo último que oigas en tu vida, respondió Carlos.

En eso Carlos se acerco con la palma de la mano extendida, queriendo atacar a Margaret. Ella miro asustada la mano de su hermano, retrocedió unos pasos, tropezó y callo en el suelo….

***

La lluvia caía suavemente, era casi las 3 de la mañana, y Margaret no podía dormir, aquel sueño, no había sido un sueño, era un recuerdo que ya había olvidado…

Alrededor de las 5 de la mañana se levanto y se fue a la cocina a poner agua a hervir. Después de eso se acostó en su cama a descansar un rato más.

Lejos de ahí, un hombre encapuchado se acercaba lentamente a la casa de Margaret. Llevaba puesto una capucha color plomo, que le tapaba la cara. Llego, toco la puerta y espero; dentro de la casa se oían pasos que se acercaban a la puerta. Era Margaret quien se acercaba a la entrada de la casa a ver quien era el que tocaba.

Ella abrió y vio al encapuchado.

– Hola hermana, hablo el encapuchado, después de muchos los años que te vuelvo a ver.
– ¿Tú? Respondió Margaret, pensé que no te vería nunca más.
– ¿Creíste que por lo que paso esa vez te dejaría con vida? Pues no hermanita, he venido a acabar con lo que empecé hace unos años atrás.

El hermano de Margaret, Carlos, se quito la capucha, parecía que no habían pasado todos esos años para él, se veía joven; como si aun tuviera 20 años.

– Lo lamento Margaret, pero debo de hacerlo…

Carlos apoyo su mano abierta al pecho de Margaret, ella solo lo miro y sonrío; él retiro con fuerza su mano, y algo plateado salio del cuerpo de ella.

Margaret caía lentamente al suelo, como si todo estuviera en cámara lenta; finalmente cayo sin hacer mucho ruido. Ella había muerto.

Ya no te interpondrás en mi camino, hermana…

*Hace unos años*

Una explosión había ocurrido en el pueblo de Sajoht. Toda gente del pueblo estaban afuera de sus casas para ver lo que había ocurrido. Vieron a una chica que estaba parada cerca del lugar de la explosión, ella estaba hablando con un joven.

Es por eso que he venido a matarte. Carlos se acerco con la palma de la mano extendida, queriendo atacar a Margaret. Ella miro asustada la mano de su hermano, retrocedió unos pasos, tropezó y callo en el suelo. Miro a los fríos ojos de su hermano, y en eso una energía interna comenzó a rodear el cuerpo de Margaret. Se levanto de una manera ágil y cogió la mano extendida de Carlos.

– Hoy no moriré, Demon Fire (Demonio de Fuego) Luego lo golpeo con una fuerza inimaginable. Carlos cayó lejos de ella.

Él se levanto, sangraba un poco de su boca.

– Me las pagaras hermanita, dijo Carlos con una sonrisa.
– Nunca más nos volveremos a ver, respondió Margaret, adiós, Carlos…

***

Drisell escucho un sonido que provenía de la entrada de la casa. Se levanto y se acerco hacia el lugar donde ocurrían los ruidos. Miro el lugar y no pudo aguantar un grito cuando vio a su abuela tendida en el suelo.

Todos los demás chicos; Kerick, Andres y Rouse, se levantaron al escucharla y se acercaron a donde Drisell estaba, los tres la miraron y luego miraron al suelo, ahí yacía Margaret, en el frío suelo, sin respirar, pero con una pequeña sonrisa dibujada en la cara.

No podían creerlo, ¿Quien había hecho eso?, ¿Por qué habían matado a Margaret? Miles de preguntas cruzaban por sus cabezas.

– Que paso acá Drisell, dijo Andres acercando a ella y abrazándola; Drisell también lo abrazo y se apoyo en su pecho, sollozando.
– No lo se, replico ella, con una voz triste. Cuando vine acá solo vi a mi abuela tendida en el suelo.
– Estas segura, hablo Rouse, no viste a nadie mas
– No vi a nadie, estoy completamente segura, contesto Drisell.
– Ya dejen de estar preguntándole cosas, hablo Kerick; acaso no ven como se encuentra.

Todos se quedaron callados. Andres la abrazo más fuerte y le acaricio la espalda. Instantes después se escucharon unos pasos que se acercaban desde atrás de ellos. Era alguien que había escuchado y visto todo desde la sombra de una esquina de la habitación.

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II.- La Piedra Rebite y el origen del mal

Hace miles de años en el proceso de la creación de la tierra, comenzó a hablar la abuela, se formo una piedra única, la piedra Rebite, es un mineral indestructible, que lo buscan los “Demons” para volverse inmortales y llegar a la superficie de la tierra sin necesidad de huéspedes y así liberar todo su potencial poder y gobernar todo el mundo.

Los jóvenes se quedaron callados. La historia les había tomado de sorpresa, no sabían que decir, no sabían si creerle o no, y además que eran los Demons.

– ¿Quienes son los Demons?, pregunto Andres, pensando en seguirle el juego a la anciana para que así se callara.
– Se lo que piensas Andres, piensas que estoy loca y que todo esto me lo estoy imaginando. Pero no es así, todo lo que les voy a contar a sucedido, no me pidan pruebas por que no las tengo, pero se los juro que es verdad.
– Abuela nunca me dijiste esto, dijo Drisell un poco tímida, con una voz suave y angelical.
– Hija no te lo conté por que no era el momento, dijo la abuela con tono maternal.
– Yo creo en la señora, dijo de repente Rouse.
– Gracias, pero no me digas señora, dime Margarett o abuela, dijo sonriendo.

Hubo un momento de silencio; la abuela rompió ese silencio comenzando nuevamente a contar su historia.

Como les seguía diciendo, la piedra Rebite se formo junto con la tierra, por eso es que es tan importante y tan buscado por los Demons, es una piedra que le dará cuerpo propio, ya que estos Demons son espectros de formas extrañas, y la única manera que pueden estar en la superficie es cuando están en el cuerpo de un humano o tengan cuerpo propio.

Pero lo malo no es eso. Hace miles de años la piedra fue encontrada, y miles de Demons con cuerpo propio llegaron a la superficie y comenzó una pelea nunca antes vista, y así surgió el origen del mal.

Esta guerra fue de los Demons (Demonios) contra los Énkeli (Ángeles), estos han existido y seguirán existiendo dentro de los Valitaan y los Varustamot, que son humanos que llevan a un Énkeli o a un Demon respectivamente.

Hubo una pausa, ahora todos escuchaban atentamente la historia de la abuela.

– ¿Por qué sabe tanto sobre esto? Pregunto kerick a la abuela.
– Yo se sobre esto, por que yo fui una Valitaan.

Todos se callaron, se quedaron helados al escuchar esto, su nieta la miraba intrigada, todos murmuraban cosas inaudibles, mientras la abuela solo sonreía.

– Seguro dirán que estoy loca ¿verdad? Hablo la abuela con una gran sonrisa, quizás quieran una demostración, pero no se les daré, porque como les acabo de decir, yo fui una Valitaan.
– Pero ¿Cómo creerle, si ni siquiera hay pruebas? Dijo Andres un poco confuso.
– Mira hijo, si deseas puedes creerme o no, lo único que te digo es que todo lo que les he contado es verdad, todo absolutamente todo.

Nadie supo que decir, en eso la abuela se para y empieza a caminar hacia su cocina y se puso a preparar la comida, ya que ya estaba oscureciendo.
Pasaron unos minutos cuando la abuela les llamo para que se acercaran a la mesa a comer. Todos comieron silenciosamente, nadie dijo nada. Solo la abuela era la única que parecía feliz, todos los demás estaban algo confundidos y no se atrevieron a decir algo.

Al día siguiente todo cambio, volvieron a ser los mismo de antes, como si la historia de la abuela nunca hubiese sido escuchada.

Los días pasaron tranquilos, en eso, en la puesta de sol, Margaret se quedo pensativa, se dijo para si misma: “El momento se acerca…”

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Mis paginas web x)

12 marzo 2009 1 comentario
Porfa visiten mis paginas pz, aka les dejo el enlace, gracias xD!!!
 
 
 
 
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